Ya estamos aquí
Primer mes superado.
Ha sido duro, muy duro en ocasiones, pero aquí estamos al fin y al cabo. Vivo y viviendo.
Todo el mundo por aquí me dice que he llegado en la época más dura del año, a saber, principios del invierno. Pues bueno, si superamos lo más duro al principio, cuando aún no me estoy enterando mucho de que va esto, pues mejor. Todo lo que venga después será pan comido. ¿No?
Pues seguramente no, pero de algo hay que alimentar la esperanza.
Para todo aquél que llegue a este blog motu propio debe saber que no soy como el maravilloso Doctor Fleischman de la serie a la que le he tomado prestado el título, sino que lo que soy es un humilde investigador postdoctoral nacido y crecido en Madrid, España. Ante la imposibilidad (más bien grandísima dificultad) para encontrar un trabajo a largo plazo en investigación científica en España con mi actual perfil y currículo decidí, como tantos otros, hacer las maletas. No nos vamos, nos echan.
¿Qué dejo atrás en España? Todo.
Principalmente pareja, familia y amigos. Secundariamente, un trabajo fantástico que solo me duró 2 años y 4 meses en el Centro de Astrobiología de Torrejón de Ardoz, Madrid, al lado de mi casa y de la de mis amigos y familia. Pero en fin, no quiero ponerme melancólico en la primera entrada del blog, ya habrá tiempo para eso.
¿Qué me aporta venirme a Canadá? Los más optimistas dicen que una gran experiencia vital.
Yo soy más pragmático y lo que espero que me aporte es unas líneas en mi currículo (segunda vez que uso este palabro) que me diferencien de alguien en las suicidas convocatorias de contratos públicos para investigación que ofertan en España. Y así volver a casa con trabajo.
¿Es eso seguro? Para nada.
Es más probable volver con una mano delante y otra detrás, porque lo que es hacerse rico, aquí desde luego tampoco me voy a hacer.
¿Entonces que haces allí, solo, pasando frío y con menos horas de luz que en una mina asturiana? Pues eso me pregunto yo.
Y eso espero responder poco a poco en este blog, principalmente contando mis vivencias por estas tierras y los pensamientos que se me vengan a la cabeza en los momentos buenos y en los de bajón. Prometo intentar contar un poco de mi investigación de manera amena y didáctica para todos aquellos que os asoméis por aquí y no sepáis muy bien de qué va la vaina.
Además, dedicarle a esto un rato por las tardes ayudará a mi falta de contacto con mis allegados en España después de las 18.00, que es cuando esas buenas gentes ya deberían estar durmiendo (ahora mismo tenemos 6 horas de diferencia, no sé si a lo largo del año esto se reduce a 5 o no, ya lo iremos descubriendo).
Esta primera entrada la voy a dejar aquí, no quiero aburriros demasiado.
Además, me voy a cenar, que aquí ya son horas casi de estar durmiendo.
Nos vemos pronto, espero (la constancia no es uno de mis fuertes)
Ha sido duro, muy duro en ocasiones, pero aquí estamos al fin y al cabo. Vivo y viviendo.
Todo el mundo por aquí me dice que he llegado en la época más dura del año, a saber, principios del invierno. Pues bueno, si superamos lo más duro al principio, cuando aún no me estoy enterando mucho de que va esto, pues mejor. Todo lo que venga después será pan comido. ¿No?
Pues seguramente no, pero de algo hay que alimentar la esperanza.
Para todo aquél que llegue a este blog motu propio debe saber que no soy como el maravilloso Doctor Fleischman de la serie a la que le he tomado prestado el título, sino que lo que soy es un humilde investigador postdoctoral nacido y crecido en Madrid, España. Ante la imposibilidad (más bien grandísima dificultad) para encontrar un trabajo a largo plazo en investigación científica en España con mi actual perfil y currículo decidí, como tantos otros, hacer las maletas. No nos vamos, nos echan.
¿Qué dejo atrás en España? Todo.
Principalmente pareja, familia y amigos. Secundariamente, un trabajo fantástico que solo me duró 2 años y 4 meses en el Centro de Astrobiología de Torrejón de Ardoz, Madrid, al lado de mi casa y de la de mis amigos y familia. Pero en fin, no quiero ponerme melancólico en la primera entrada del blog, ya habrá tiempo para eso.
¿Qué me aporta venirme a Canadá? Los más optimistas dicen que una gran experiencia vital.
Yo soy más pragmático y lo que espero que me aporte es unas líneas en mi currículo (segunda vez que uso este palabro) que me diferencien de alguien en las suicidas convocatorias de contratos públicos para investigación que ofertan en España. Y así volver a casa con trabajo.
¿Es eso seguro? Para nada.
Es más probable volver con una mano delante y otra detrás, porque lo que es hacerse rico, aquí desde luego tampoco me voy a hacer.
¿Entonces que haces allí, solo, pasando frío y con menos horas de luz que en una mina asturiana? Pues eso me pregunto yo.
Y eso espero responder poco a poco en este blog, principalmente contando mis vivencias por estas tierras y los pensamientos que se me vengan a la cabeza en los momentos buenos y en los de bajón. Prometo intentar contar un poco de mi investigación de manera amena y didáctica para todos aquellos que os asoméis por aquí y no sepáis muy bien de qué va la vaina.
Además, dedicarle a esto un rato por las tardes ayudará a mi falta de contacto con mis allegados en España después de las 18.00, que es cuando esas buenas gentes ya deberían estar durmiendo (ahora mismo tenemos 6 horas de diferencia, no sé si a lo largo del año esto se reduce a 5 o no, ya lo iremos descubriendo).
Esta primera entrada la voy a dejar aquí, no quiero aburriros demasiado.
Además, me voy a cenar, que aquí ya son horas casi de estar durmiendo.
Nos vemos pronto, espero (la constancia no es uno de mis fuertes)
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